A 130 años de la publicación de “El Estado Judío”, el libro en el que Theodor Herzl transformó la cuestión judía en un problema político internacional, el artículo repasa el impacto de una obra fundacional que dio origen al sionismo moderno.
«…Considero que la cuestión judía no es una cuestión social ni religiosa, aunque ella muestre estos y otros tintes. Es una cuestión nacional y para resolverla debemos hacer de ella un problema de política internacional, que ha de ser solucionado en el consejo de las naciones civilizadas» («El Estado Judío»)
Año 1896.
El 14 de febrero se cumplieron 130 años de la publicación de esta magna obra de Teodoro Herzl, lo que cambiará radicalmente el destino del pueblo judío.
Impresionado, motivado e impulsado por el Caso Dreyfuss, Herzl escribió lo que, según algunos, es «la Biblia» del sionismo.
El libro despertó revuelo en el mundo judío. Reacciones diferentes: sorpresa, entusiasmo, escepticismo…
Año y medio después, la realización del Primer Congreso Sionista, el Programa de Basilea, la creación de la Organización Sionista Mundial; posteriormente, otros Congresos Sionistas, instituciones como el KKL, su intensa actividad diplomática, todo esto en su corta pero muy fructífera vida…
Las instituciones sionistas por él creadas perduran hasta hoy…
El origen de todo esto está en «El Estado Judío»…
En su libro, Herzl analiza «el problema judío», analiza el antisemitismo, las causas y sus efectos, y lo más importante: plantea lo que él considera la solución:
Un Estado Judío.
Imagina el Plan y las organizaciones necesarias para llevarlo a cabo.
Cómo organizar la emigración (aliá) a la Tierra Prometida (no en un principio, pero finalmente, se decidió por la Tierra de Israel) y cómo imaginaba, cómo se organizaría y que características debería de tener el futuro estado judío.
Su análisis -totalmente desapasionado- del antisemitismo, es brillante.
«El problema judío existe. Sería necio negarlo. Es un residuo de la Edad Media del cual los pueblos civilizados, con la mejor voluntad, no saben deshacerse aun…el problema judío existe en todas partes en que los judíos viven en número apreciable…porque en el alma del pueblo están arraigados profundamente los viejos prejuicios contra nosotros…el cuento de hadas y el proverbio son antisemitas». Y de manera casi resignada expresa » si nos dejaran en paz…pero creo que no se nos dejará en paz…» («El Estado Judío»)
En muchos aspectos Herzl fue un visionario.
No en todo. No podía serlo tampoco…
No podía prever el conflicto que existe hoy y desde hace mucho tiempo.
La creación y existencia de Israel no solucionó la «enfermedad» del antisemitismo.
Y vaya si lo vemos hoy en diçía…
El Estado de Israel de hoy no es precisamente el que Herzl se imaginaba…
No obstante: Lo más importante, a partir de «El Estado Judío», Herzl después de dos milenios de letargo, pone la «máquina» en marcha. ..
Se llama SIONISMO. Más vigente que nunca…
Gracias al sionismo, el pueblo judío pasará a ser, de «objeto» de la historia a SUJETO de la historia.
Y culmino con una memorable frase de Herzl, casi al final de su libro:
«Por eso estoy convencido de que surgirá de la tierra una estirpe de judíos admirable. Resurgirán los macabeos».
Y efectivamente resurgieron!
Son los jaialim, soldados de hoy y de siempre del Estado de Israel…